lunes, 25 de octubre de 2010

Bocatto di Cardinale



Una ex monja, favorita para Miss Venezuela


Ivian Lunasol Sarcos Colmenares estuvo internada en un convento para monjas en Táchira durante dos años. En una entrevista dijo: “Me di cuenta de que eso no era lo mío, pero fue gratificante haber estado allí. Aunque me di cuenta que realmente quería ser modelo”.


La chica, que mide 1, 79 y tiene 21 años, confesó que nunca besó a un hombre.

Tras desfilar frente a periodistas, la animadora Maite Delgado, curiosos y, por supuesto, el jurado, formado por los diseñadores Gionni Straccia y Giovanni Scutaro, el fotógrafo Guillermo Felizola, entre otros, Ivián se alzó con el primer título del certamen: el de Miss Rostro L’Ebel.

El título se lo disputó un top 5 completado por Angela Julieta Ruiz Pérez, Miss Monagas, Jessica Cristina Barboza Schmidt como Miss Distrito Capital, Romina Palmisano Giacche, quien es Miss Carabobo, y Vanesa Andrea Goncalves Gómez, Miss Miranda.

La final del Miss Venezuela es el 28 de octubre.




"Las monjas quedaron en shock cuando vieron mis fotos"


YOLIMER OBELMEJÍAS VALDEZ |  EL UNIVERSAL.-  Para Ivian Lunasol Sarcos Colmenares la vida no ha sido fácil. Sus padres fallecieron cuando tenía ocho años y fue criada por las monjas del Colegio Santa María Micaela de San Carlos, estado Cojedes, educación que a los 16 años influyó en ella, a tal punto, que estuvo a punto de convertirse en religiosa. Camino que no tomó por la inquietud que le despertaban las pasarelas y un mundo más glamoroso.

Así, puso a prueba su suerte y trabajó en cualquier oficio que le permitiera ganar dinero: recepcionista, vendedora o alquilando teléfonos. Hoy, con apenas 21 años y después de sortear los obstáculos, su sueño parece estar haciéndose realidad mientras luce la banda de Miss Amazonas y podría convertirse en la mujer más bella del país.

-¿Cómo llega al Miss Venezuela luego de estar a punto de convertirse en monja?

-Fue un poco complicado porque entré al colegio de monjas después de quedar huérfana, cuando tenía ocho años. En cuarto año hablé con la superiora y le dije que quería ser monja. Ella consideraba que tenía vocación y me dejó pensarlo el resto del año. Sin embargo, cada vez que salía a la calle, la gente me preguntaba: ¿eres modelo? ¿eres miss?

-¿Qué era lo que más le llamaba la atención?

-Veía Fashion TV y observaba a las modelos caminando por las pasarelas, con esa ropa y esos maquillajes y fue ahí cuando sentí curiosidad y me pregunté si me podía ir bien incursionando en ese mundo.

-¿Fue difícil elegir entre su vocación religiosa y el modelaje?

-Si iba a ser monja no podía tener ni uno por ciento de inseguridad. Hablé con la superiora una noche y le comenté: hermana, creo que mi mundo es otro, me siento de esta manera y así no puedo dar este paso. Ella se preocupó porque al salir de quinto año no iba a tener a donde ir y hasta contempló la posibilidad de que me adoptara una familia italiana. La hermana quería que tuviese una familia, que disfrutara de una buena vida y que no estuviera sola.

-¿Qué la impulsó a iniciar una nueva vida?

-El deseo de salir a la calle, trabajar y enfrentarme a la realidad. Fue así que decidí irme a la casa de mi hermana en los Valles del Tuy y empecé a trabajar de todo, alquilaba teléfonos, trabajaba en panaderías, después me vine a Caracas a buscar trabajo y estudio, trabajé en Capitolio, en El Cementerio, en los buhoneros, en cualquier cosa con el único propósito de encontrar la estabilidad económica.

-¿Qué otros oficios desempeñó?

-Trabajé de recepcionista, como vendedora en tiendas de ropa, las zapaterías, luego en El Valle alquilando teléfonos. Me tocaba cambiar de trabajo dependiendo de los gastos que tenía.

-¿Participar en el Miss Venezuela no es la antípoda de la religión?

-Éste es el mundo en el que menos me visualicé, no me veía aquí, pero ni loca, para nada y cuando lo descubrí, me gustó, me encantó, incluso lo conversé con las hermanas y ellas me apoyan, siempre están pendientes de mi, me llaman, me preguntan cómo estoy, cómo me va. Los primeros días tuvieron un shock cuando vieron las primeras fotos con muy poca ropa, mostrando mucha piel, pero después me entendieron.

-¿Sus amigos o conocidos criticaron su decisión?

-Algunas veces la gente piensa que por el simple hecho de que dejé ese mundo, ya me olvidé de todo y no tengo nada que hacer con Dios, a ellos les digo que gracias a él estoy aquí y cada uno de esos comentarios me dan fuerza para seguir luchando.

-¿A quién se encomendará la noche del Miss Venezuela?

-Me encomendaré a Dios y a mis padres, el Señor me ha dado todo lo que tengo, todo es gracias a él. También deposito mi fe en mis papás. Hoy en día siento que ellos no me han abandonado, cada vez que caigo, los tengo al lado. El día que fui electa Rostro Ebel, lo compartí con ellos. Siempre están a mi lado, en cada momento.







NUESTRO COMENTARIO: Suscribimos la opinión de P: "Qué bueno que se cambió de bando, al del Diablo".