viernes, 5 de noviembre de 2010

La necrofília en México


Comúnmente se conoce como necrofilia a la atracción física-erótica hacia los cadáveres o lo muerto. Sin embargo, la necrofilia no solamente se manifiesta de forma sexual o erótica. La actividad sexual con cadáveres rara vez se hace pública puesto que en este país -como en muchos- existen sanciones legales hacia quienes la practiquen. En México, el cadáver de una persona pasa a ser propiedad de sus familiares y la violación del cuerpo se tipifica como profanación por lo que, a quien se le sorprenda manteniendo relaciones sexuales con un cadáver, se hará merecedor o merecedora de una sanción especifica.


Al igual que con las diferentes expresiones comportamentales de la sexualidad, la necrofilia se puede catalogar principalmente en dos niveles, dependiendo de la manera en la que se expresa: el Nivel Erótico y el Nivel No Erótico.


En el Nivel Erótico se encuentran las actividades sexuales con cadáveres y/u objetos relacionados con la muerte que pueden llevar a la excitación, incluso de manera exclusiva, es decir, que sólo por medio de estos elementos se logra la excitación y el placer sexual.
En el Nivel No Erótico se pueden considerar el gusto o la veneración por la muerte o elementos relacionados con el tema, sin que exista excitación o erotización.

Por ejemplo: México es un país con cultura necrofílica, pues le rinde culto a los muertos. Las manifestaciones para recordar a quienes han fallecido se extienden por su territorio a través de las ofrendas de muertos y todo tipo de festejo para recordarles. El personaje tan popular de la Muerte Catrina, las esquelas en rima conocidas como “calaveritas”, los dibujos, los muñecos, la comida donde la Muerte es inspiración -como en el caso de los cráneos de azúcar y el pan de muerto-, exposiciones, festivales, etc., son parte de las tradiciones en las que honramos a la Muerte, nos reímos de ella y ella se ríe de los vivos.

Una de estas tradiciones es la limpia de huesos que se realiza en el poblado de Pomuch, Campeche. Cada año, entre las festividades de Día de Muertos (porque en México sí se puede considerar una festividad) las personas se dirigen a los cementerios donde se encuentran los restos de sus familiares fallecidos y sacan los restos de éstos para hacerles una limpieza muy cuidadosa. Se saca hueso por hueso y, con una brocha, se les retira la suciedad, se arregla la cabellera a los cráneos para después reacomodarlos en un pequeño cajón de madera y depositarlos a su lugar. Posteriormente, se les encienden veladoras y se realizan los rezos correspondientes.


Resulta interesante, sin embargo, que siendo un país donde se tiene presente a la Muerte, se le tenga tanto miedo. Esto pese a que es claro que -como dicen las abuelitas- “lo único seguro es la muerte”, en referencia a que todo ser vivo fallecerá irremediablemente.
(Juio Plata, edgar Pérez y gabriela Aguilar)