martes, 9 de marzo de 2010
Todo lo que usted quería saber de la Expo Sexo (3)
jueves, 4 de marzo de 2010
Todo lo que usted quería saber de la Expo Sexo (2)
martes, 2 de marzo de 2010
Todo lo que usted quería saber sobre la Expo Sexo (1)
lunes, 1 de marzo de 2010
Es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo
jueves, 14 de enero de 2010
¿Con León o Valentina?

FLOR
Hombres necios, ¿A quién
preferirían para echarse un tirito:
Valentina de Albornoz
o la mamá de Lucerito?
EDUARDO
A la que parezca menos vieja busco amante;
aunque sea a golpes de inyección barata;
constante adoro a quien está en Santa Martha;
y la otra no está buena ni para el Diamante.
FLOR
No es escasa la virtud;
de la suegra de Mijares;
que sin grandes vanidades;
se revienta a Demi Moore.
Al contrario la inyectora;
que aún teniendo muchas gracias;
con sus nalgas de falacia;
te queda mal a la hora.
EDUARDO
Si con ansia sin igual
le alabáis hasta el sostén,
¿por qué creéis que coge bien
si al bailar lo hace tan mal?
Para al debate dar finiquito,
¿qué puede más excitar:
si parir a Lucerito
o desnalgar a la Guzmán?
FLOR
Todo el mundo es opiniones,
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro,
el otro prueba que es blanco.
Sin embargo mi estimado,
bandera blanca hoy te remito,
pues tras banales debates,
juro me habéis convencido.
¿Usted qué opina?
PLUS: A ESTAS ALTURAS ES DIFÍCIL QUE NO TE HAYAS ENTERADO, PERO POR SI LAS DUDAS:
domingo, 14 de junio de 2009
Clásicos de ayer y hoy presentan: Black Emmanuelle

La película comienza con Mae Jordan (mejor conocida como “Emmanuelle”), célebre fotógrafa, quien está en un avión rumbo a África. Es de noche y todos duermen. Emmanuelle ve que a su lado una parejita anda fajando, se excita y busca en el avión a un alma caritativa que le ayude a calmar su fuego. Lo encuentra en un hombre barbudo con quien entabla una plática, hasta que descubre que es un misionero y todo su plan se derrumba.
Al llegar a Nairobi se encuentra con la persona que la contrató: Ann Danieli, que está acompañada de su esposo, Gianni Danieli. Desde que se saludan, ya sabemos que el esposo se quiere coger a Emmanuelle.
Se ofrece una fiesta. Todos acaban ebrios. Ann se pone a fajar con Gianni (como es su derecho), pero Emmanuelle se pone celosa
y del coraje se muestra cariñosa con otro invitado, para que Gianni lo vea. Él la ve y ahí se acrecienta el romance.
Al otro día Ann y Emmanuelle van a cargar gasolina. Ann desaparece, Emmanuelle la busca y la encuentra, solo que con menos ropa respecto a la última vez que la vio.
Con un poco menos de culpa, Emmanuelle y Gianni tienen una pequeña fricción durante un baile y después de quedar semidesnudos en un carro, deciden verse al siguiente día en la noche. Gianni le pide su casa a un pintor loco (estupendo personaje que siempre tiene en su estudio a una modelo desnuda aunque esté pintando una palmera).Al otro día en la mañana, todos salen a unas ruinas. Emmanuelle se separa de todos para tomar fotos y Gianni la busca.
Es obvio que la encuentra, pero ella ya está en brazos de alguien que pasaba por ahí. (¡Ah, qué transeúntes tan fogosos hay en África!, dice Gianni y se va, no sin toser para que Emmanuelle se de cuenta de que la vio).Gianni está encabronado y después de un partido de tenis,
que no puede jugar con habilidad porque todo el tiempo está distraído (en los problemas del amor, intuye uno),
Emmanuelle lo visita en las regaderas para pedirle perdón. “A ti es a quien quiero”, le dice y él, como el hombre de verdad que es, la rechaza, porque no es correcto besar a una mujer desnuda bajo la regadera, cuando ella ha besado a otro.
Pero como la dignidad no puede durar toda la vida, dos segundos después Gianni lleva a Emmanuelle a la casa del pintor.
En la noche, Emmanuelle no puede dormir y va al cuarto de Gianni, donde lo ve fornicando con su mujer y para no ser inoportuna, se limita a tocarse a sí misma y a mirar de vez en cuando.Un día, Emmanuelle escucha una conversación telefónica entre Gianni y una de sus amantes, Gloria (esposa de un amigo). Escucha que se refiere a ella como “ramera”, no puede soportarlo y escapa de la casa, tomando el primer jeep que transita por ahí en ese momento.
Y a Emmanuelle no se le ocurre mejor manera de sentirse mejor que acostarse, en la hierba, con el desconocido del jeep (mientras Gianni, que ha ido a buscarla, la ve con rabia desde lo lejos).
Emmanuelle vuelve a la casa. Un día coincide en la piscina con Gloria y pues ya que ambas andas desnudas y se han acostado con el mismo hombre (y sobre todo porque son gente civilizada y un pleito entre mujeres no soluciona nada), terminan besándose y acariciándose, como una forma de reconciliación.
Después, todos van a una aldea donde fuman una porquería que los pone locos a todos, mientras ven a unos aborígenes bailar a ritmo de los tambores. Emmanuelle se pone ligeramente excitada con la droga, los tambores y la piel negra y no le da pena ponerse a bailar con los miembros de la tribu.
Después del bochornoso espectáculo, Gianni y Emmanuelle deciden que deben resolver su situación sentimental de una vez por todas….
no sin antes "ponerle" candentemente junto a una cascada.A la mañana siguiente, convencida de que esta relación no conduce a nada, Emmanuelle se va de la casa sin avisar. Toma el primer tren que sale de la ciudad, donde sospechosamente
Mientras tanto, ese pobre hombre que es Gianni ha tomado su jeep y ha ido a la próxima estación con intención de recuperar a Emmanuelle.
Al llegar a la estación, la encuentra rodeada de puros negros que han jugado jockey en ella durante toda la noche. Entonces, tímidamente, Gianni le pide que sea suya. Emmanuelle le responde que él siempre tuvo su cuerpo, pero que su problema era que no se conformaba sólo con eso y pues a ella le gustaba mucho, mucho, mucho… cómo decirlo… su libertad.miércoles, 25 de marzo de 2009
La Abarca en que me iré
1.
Las Chicas de Abarca son unas bailarinas que de repente ya estaban en todos los programas de televisión. Su invasión al horario familiar de Televisa, parecía decirnos que si a la señal abierta le faltaba algo, ese algo eran ocho glúteos temblorosos paseándose delante de los músicos. De la iniciativa de un ex futbolista (el ex América, ex Atlas y ex Atlante Rubén Abarca) nació una marca registrada que remite a un grupo de teiboleras capaces de alcanzar la celebridad. Pero nadie se engañe, al igual que las conejitas de Playboy, las Chicas de Abarca gozan de una popularidad colectiva. Al estar en frente de alguna de ellas, no sabrías con qué nombre llamarla.
Se supone que eso me había llevado al Diamante de July, un table donde la mayor parte del tiempo sólo ves una pista vacía. Se trata de una suerte de sala de espera de hospital, incómoda para apreciar lo que sucede al otro extremo, a menos que cuentes con dos potentes binoculares y no te moleste la luz púrpura y una televisión que transmite informerciales con Mr. T. El local está surcado de extremo a extremo por una larguísima pasarela que la atraviesa y comunica como un transiberiano. Con esa distribución las chicas llegan frente a tu mesa casi siempre al inicio de su segunda canción.
En El Diamante el verdadero negocio está en la conversación. Resignados a sólo intercambiar gérmenes (y no cromosomas), los clientes han aprendido a disfrutar el poder que representa tener a una mujer despampanante al lado. Querer pasarse de listo y sólo pagar el consumo propio es condenarse a ver una película porno en tres dimensiones protagonizada por tus vecinos. Nada como esa invitación a tocar, pero también nada como esa publicidad engañosa para entrar a una dinámica que te cuesta a 200 pesos la cerveza.
2.
El escenario desocupado no es sino una confirmación de que el verdadero entretenimiento está abajo, entre las sillas. Uno espera ilusamente que todas esas chicas que se pasean a tu lado, suban a bailar, para saldar de algún modo la libido que han propiciado. Eso nunca sucede. En su estatus de estrellas, las mejores chicas no pueden estar al alcance de cualquiera.
“Esas no bailan para todos”, me refirió el mesero, “son las Abarca”. Entonces comprendí que las más curvilíneas pertenecían a una categoría distinta: aquellas que sólo atendían a clientes en privado, en sus mesas o en unos cuartos muy pequeños, apenas separados del mundo por una cortina y un guarura fornido que recibía los tickets.
“¿Cuánto cree usted que rinde ese trasero?”, me inquirió mi vecino de mesa, absorto en la mujer que llevaba a dos sujetos de la mano.
“Mi sueldo de dos meses”, arriesgué por decir una cantidad cualquiera.
“¿Qué es usted, ministro de la Suprema Corte?”, dijo.
Mencioné dos o tres cantidades más.
“Uy, se ve que no viene mucho por aquí”.
Me dí por vencido; las ganancias de la bailarina eran tan imprecisas como el centimetraje de sus glúteos. Luego supe que un trasero marca Abarca era como la industria en crisis, que sólo alcanzaba dividendos gracias a dos palabras clave: inyección y capital.
Una vez aceptado mi fracaso en la administración púbica, miro a otros rincones. Del lado izquierdo un acontecimiento me distrae de la mujer que en esos momentos baila sobre la pasarela. Primero es una chica acompañada de dos barbudos quienes entran en una suerte de cámara de Gessel, desde donde pueden vernos, pero nosotros no a ellos. Poco después entra en ese cuarto, una segunda chica sola. Luego, tres tipos más. Luego otra pareja. Me digo: algo sucede en aquel recinto del placer que convoca a tantos. Me inquieta que ahí se fragüe una orgía, pero tengo miedo de entrar por curiosidad y pecar de inoportuno.
Cuando veo ingresar a la Chica de Abarca resuelvo a salir de mis dudas. Camino convencido de que al abrir la puerta encontraré una especie de Jardín de las Delicias (incluso hay dos bailarinas que parecen diseñadas por el Bosco). La salida de uno de los clientes con cara de éxtasis, me hace retroceder y ver un cartel que yo no había advertido. Ni siquiera tengo ya ánimos de entrar. Un letrero me lo impide:
ÁREA PARA FUMADORES
3.
Después de una hora, continúo siguiendo con la mirada a la Chica de Abarca. O a la supuesta Chica de Abarca. Un recién llegado duda de la autenticidad de la etiqueta.
“Esa no es Chica de Abarca”, dice. “Aquí a cualquier vieja que no parece de Tabasco o Veracruz, le dicen Chica de Abarca”.
No me extrañaría que todo fuera un marketing fraudulento. Tampoco creo que a la mayoría de los clientes les importe mucho. El deseoso corre la misma suerte del alcohólico: a mitad de la borrachera, no se detiene a verificar el holograma de su Johnny Walker.
4.
Son las 3 de la mañana y la Chica de Abarca nunca subió a la pista.
viernes, 30 de enero de 2009
Batisexo
http://mx.youtube.com/watch?v=YSmrm4k7J6Y
viernes, 2 de enero de 2009
Un trabajo (horrible) como cualquier otro
Asimismo nos vende la idea de que se trata de un empleo perfecto, donde uno puede ganar unos cuantos miles de dólares haciendo algo que de todas maneras quisiera hacer a todas horas. "Como escribir", diría yo.
Un amigo decía que odiaba su trabajo porque ocho horas al día se la pasaba pensando en acostarse con sus compañeras y eso no le dejaba tiempo para trabajar. Por eso quería volverse actor porno: porque ¡de eso se trataba el empleo! No obstante, las cosas en la industria del sexo no son tan agradables ni perfectas. Échenle un ojo a esta joya de video. Para quienes piensen que el actor/actriz XXX no pasa jornadas tan desagradables como cualquiera.
viernes, 19 de diciembre de 2008
¡¡Prívate!!
La gran literatura y el porno despertaban la misma fascinación desde sus empaques de nylon imposibles de romper. Y sobre la cubierta estaba siempre esa etiqueta que te recordaba tus dos desgracias: ser menor de edad y, peor que eso, ser pobre.
Con la llegada de Internet es momento de tomar venganza. Van por supuesto, algunos números de la mejor revista porno del mundo. Todos en PDF de altísima calidad. El password para abrir los PDF es: club-estel.com
Los especiales de Cum Shot UNO y DOS. Auténticas maravillas si tienes ganas de ver más disparos que en una película de Harry el sucio. ¿Que qué hay de especial en estos especiales? Bueno, cómo esplicarlo: ¿Recuerdan aquella fotografía memorable de la "corona de leche" que se volvió célebre por la velocidad de obturación de la cámara?
Hagan de cuenta que lo mismo pero en porno.
El especial Private a una de las grandes estrellas del porno: Sylvia Saint (aunque en su última visita a México se pareciera más un muñeco del museo de cera). Imperdible para fans como yo, que hasta leen las entrevistas.
La revista Private 178, con la hermosísima Katerina y una oferta (Born to suck) que es como los 50% de descuento: nunca le vas a hacer el feo.
La Private 182, para babear como los hermanos Warner: “¡En-fer-me-ra!”
La Sex 49, con el tándem al que le he dedicado más horas de lectura, incluso sobre Jekill y Mr Hyde: Jennifer Dark y Kathy Anderson.
La Sex 50, con una de las más bellas: Cindy Lords. (Su nombre debe significar algo así como "Pónganse de pie, caballeros" en alguna lengua sajona. ¿Qué hace esta mujer filmando porno? No lo sé, pero se agradece).
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Diseño (porno)gráfico para dummies
El otro trabajo de los diseñadores de carátulas para películas porno es el de hacer folletos de ofertas para el súper. Aglutinan todo, nada se aprecia salvo un montón de chicas abriendo la boca o escenas de la película recortadas en Paint. Poco originales, quienes dan forma a la carátula de una película para adultos parecen estar a la saga de quienes les ponen nombre. Un extraño descuido para una industria que se fundamenta principalmente en los privilegios de la vista.
Parece que las compañías tienen en muy baja estima a los compradores y no les faltará razón. Comprar porno es un ejercicio de la brevedad; en la adolescencia, debe consumir el tiempo suficiente para que un familiar no aparezca en el mismo puesto de revistas, o en el más penoso de los casos, experimentar una erección. Y el mercado no ha obligado a los fabricantes a mejorar sus presentaciones: en el mundo de los consumidores de porno los exquisitos son los menos. Ya pocos revisan con cuidado las carátulas en el videoclub para adultos y menos aún revisan la sinopsis mientras piensan: “¿Ánimo de qué tengo hoy?”
Esta cinta es una joya. Su nombre original es 12 on 1. A la portada la saturaron de chicas, pero se le perdona porque ¡diablos, habla de una orgía! Así que cualquiera que asista al puesto puede decir: “Me da esa de la orgía por favor” y no habrá sido engañado.
Pero, ¿qué sucede con carátula de arriba? ¿No creerá el consumidor que se trata de un bacanal donde también participa una calavera? No, para nada. Es la obra de un diseñador con prisa, o de una compañía que saca dvd’s cada media hora. Que puede ser.
UN MOMENTO: ¿Podríamos pensar en carátulas armoniosas, agradables, que alienten la compra de dvd’s y no la descarga por internet? Veamos algunos logros en el terreno del diseño (porno)gráfico.
Petra Short. Quizás la más hermosa de las mujeres de pelo corto. Algo tiene Lynn Stone, algo la primer Michelle Wild (de Intrigue & Pleasure), pero ¿cómo diablos resistirse a alguien que se llame Petra? La portada, armoniosa, proporcionada. ¿Qué vende? La mirada, por supuesto.
¿No quiere usted sutilezas?, ¿tiene miedo de salir timado en la compra de una peli porno?, ¿quería de orgías y ha acabado de una con porristas lesbianas? También para los distraídos hay portadas que no dejan lugar a dudas del género en el que tratan. Es como esos libros policíacos donde siempre sale un detective en la portada para no dejar lugar a dudas.
¿Habría forma de no pensar que esto se refiere al SEXO ORAL y EN GRUPO? Las palabras escritas nos hacen sentir como aquel que ve un partido de fútbol donde el comentarista narra exactamente lo que nosotros vemos en la pantalla.
Acá el nombre y la imagen están tan coordinados que uno duda qué fue primero. Evidentemente que quien diseñó esto a partir del nombre no se rompió la cabeza. ¿Pero de qué otra forma ilustrar algo que se llama “Culos Vírgenes”, sin recurrir necesariamente a las imágenes de un culo y de… bueno usted me entiende, no?
Aunque tampoco hay que recurrir a la vulgaridad cuando se quiera vender algo tan poco público como sexo anal. Quizás con un breve indicio, pueda quedar el cliente satisfecho.
E incluso te puedes dar el lujo de poner una foto de la protagonista ¡vestida!










